detrás de ti hay un dragón muerto.
en el suelo.
hay un dragón todo desangrado, muerto.
murió al mirarse al espejo.
murió ciego, loco.
pero no lo podés ver.
cerrá los ojos y sentilo:
su cuerpo, grande y caliente,
está desparramado en señal de un amor y un dolor que no pudo
soportar,
la sangre todavía brilla en el suelo frío.
la sangre que es azul de tan roja que es.
que es blanca de tan caliente que está.
pero que ya se enfría...
y de la sombra de la sombra del dragón muerto,
nacerá una nueva especie de animal.
una especie más transparente y sensible.
Dolor, cobre frío atascado en la garganta del espíritu.
Llamada diferida. Nunca contestada. Nunca oída. Puro “Nunca”.
Falsedad descubierta entre espumas y risas transparentes... apenas tibias, descubiertas. Como desde la última vez que lloré, sigo arrastrando cadenas atadas a barcos atados a continentes todos tras de mí, rayando el piso y mi alma. Todos tras de mí, tapando con barullo mi nuevo amor.
descubriste todo absolutamente todo lo que era lo que me costó engaño y superación tomaste mi mano cobijaste mis ojos tensa la piel por el feroz contacto lloré… desparramo interior y por fuera fusión
corrí luego, corrí porque decidí no posponer más nuestra partida, nuestro adiós… (porque aunque los momentos restaban… el ansia de mi regreso fuera de ti gritaba mi ciudad por todos los poros, ¡qué fuerte! ¡qué hondo!) no pude darte, ni darme, las gracias. (ni explicaciones) todo absolutamente todo fue interpretado erróneamente entonces… aunque espero que no… o no todo, o no tanto… descubriste mi inocencia y mi ingenuidad de niño sabio de libros, ¡mas no de libertad!
otra vez fuera del cascarón de la racionalidad, de lo explicable, del yo otra vez fuera, golpeando a toda voz mi entrada, mi salvación, que no es sino perdición, y un otro encantado manto que aguarda con paciencia a otra vez desasirme de la helada llama de lo real, de lo sensible. de la vida.
casi feliz. solo de todos lados. casi feliz. ¿estrategia? en procura de ella (de la estrategia, digo) casi feliz. con un día así ¡¿quién necesita amigos?! ¿táctica? ir matando sufrires por el camino... que es, es decir, que es mucho pedir... ¿motivo? nada. nunca. cero. nadie. de nada. gracias. casi casi, casi, pero casi feliz, ¿entendés? casi feliz del mismo "casi" que en:
"casi" no es pobre "casi" coge "casi" gana "casi" no lo pasa por arriba un camión con dos acoplados
por eso... soy casi feliz. y con un día como hoy...
¿quién necesita enemigos?
pero mientras tenga música, amigos, aliento sincero, y agua de beber con manos de aire y de sangre, mientras recuerde y sepa con detenimiento mirarme, escuchar las voces y el viento, y en soledad consolarme, mientras pueda bardearlos, traerlos, dejar de molestarme, mientras espero y mientras sufra siempre por lo mejor, mientras a mi lado sienta respirar y entre ojos mantenga mi verdad,
casi feliz... pero, eso sí, ABSOLUTAMENTE satisfecho.
Como un cuello de almidón me estructuran tus ojos… pero espero. Espero a que se abran a la oscuridad a la que pertenezco, que desplieguen el arco de sus certezas y se amotinen en mi cabeza, nada más necesito…, ni nada menos…
Te aguanto en mis brazos como espuelas y lanzas. Tus avalanchas acostumbraron tus suelas: siempre avanzas. Más no soy de plástico, soy MI lanza, y gacela, soy tu sombra, y tu vela!
Juntos? un cometa el planeta, carcajada el funeral… y nuestros sueños un barco osado y sin dueño, jamás tímido, nunca parco, enfrentando el temporal, alta mar y puro empeño, si hacemos fogata, sobran leños!
Ya no sostengas tu barra de hielo, ya no suspires, nunca te abstengas, ellos quieren que no mires…
necesito que lo veas, ¡no más mitos! ansío que mires y descubras este hato de suras, no un “dieguito”!
Como en una largamente esperada luna de miel con esta hermosa naturaleza, navegando sin control, dirigiendo cuando se puede, esta embarcación regalada que es la Vida, tuve largos, larguísimos años en mis manos el ancla fría, enorme, aguantando su peso y la inseguridad que me impedía cada día hacer lo que hice:
Tras entender que, a diferencia de otras anclas y de otras embarcaciones, ésta, era Lo Otro: ésta, sin cadena, ¡retenía y asustaba a cuantos ojos posábanse sobre sus grises!
Sin cabo ni rabo, no era sino lastre confundiéndome que creí inevitable…
Sin el ancla impostora, mi embarcación navega en luna de miel con el océano, pero ahora sé que no sabré si cuando sea hora de silencio, de inacción, de arriar velas… ¡podré detenerme en ausencia de cadenas!
Hoy, con el viento en la cara llena de ansiedades, ni me preocupo por ese día, pues tal vez nunca llegue…
Como si nada fuera, él tiende su mano hacia ella. La toma. La huele. Extraña aquel otro olor… ¡extraña tantas cosas! Una tristeza constante lo subsume. Intenta, pues, acogerse al calor de esta nueva piel, de estos nuevos ojos que lo miran. Intuye nuevos desastres, futuras lágrimas…
no lo sé, tal vez el futuro esté hacia atrás debe de ser así pues por delante, sólo hay inmundicia humana, muertes NO accidentales (evitables) que no pueden ser no deben ser así pues nos esperan cantos, también abrazos, amigos también hoy, quebrar ataduras sin romperlas, pobres ataduras duras ciegas hoy de quitarles sus vendas estoy deshecho de tanto explicar (de tanto correr, en verdad) y la umbra es más y más no oye, no ve, no dice nada y ya explicar no quiero nada
Perecería. Famosa luminosidad redentora no tan distante. faustoyesquivomiplacersedesangrayrefugiaenequidistantespenurias Perecería. Hirviente mi piel, no más derretida en la de mi amante. muchachadasfrívolasporlaespaldayrocacomovivaenlapupila Perecería. Sin saberlo, en ese día final de caminante. lanadaqueaguardacalmalasmanossinnada Perecería. (Pero no hoy, temo a lo determinante)
Cómo no adentrarme en esos perclaros confines de lo infinito por claro y obvio. Cómo no seguirte en tus hilvanaciones firmes, y aún así, inasibles. Cómo no quererte.
Por tercera vez recojo el maxilar que cayó a metros de mí, y que me pertenece. Al hacerlo, en un instante de distracción, mi contento resbala y se me desprende; enseguida me mudo y pienso: - Corre, Diego. Es tu última oportunidad -y al hacerlo, ríe él desde adentro. Es tarde, ya está allí. Para siempre. Él, y apenas tres, o cinco, o acaso una sola alma más, y que tampoco existe.
Me enderezo aprendiendo- como cuando con mis perros- lo maravilloso de no estar solo. Aunque se lo esté.
No me gusto cuando escribo. Desde que enlacé el sol y lo arrojé a las sombras de mi habitación, debajo de la cama, debajo de mi alma... No me gusto cuando escribo. Me pregunto si podré salir esta vez. Me imagino un infierno tibio de pura televisión... Puro precipicio hacia mi infinito corazón. No me gusto cuando escribo. Ya no.
Ya no. Ya no hay diluvio y mariposa, ya no hay más que una fosa... Y todo por culpa de La Razón.
...
¡¿Qué es lo que soy?! (No me gusto cuando escribo) (Ya no) Maldigo esta pieza masoquista artefacto imbécil llamado corazón, maldigo mi alma y mi razón... Maldigo amarte, y amar el dolor, amar la conciencia y parecer impostor......
...pero maldigo porsobretodaslascosas eso que muchos temen, nadie controla, y todos llaman Dios. Eso que no me enfrenta porque no me vence, eso que no me mira porque es la nada... eso que es
pesadas... sudor de convicto fugitivo, las lágrimas morían en la noche de mi regazo conforme el coche se retiraba de la estación... conforme tu silueta se confunde con gordos y viejas, con linyeras y choferes, allá, eternamente lejos, en la estación terminal que el colectivo acaba de abandonar.
livianas... esperanza de madre o de novia enamorada, esas pestañas tan tuyas vapuleaban una y otra vez, aquella mi decisión de partir, de retozar fuera del alambrado protector... tus brazos, y el aroma a sándalo de tu cama esquiva.
allá, el regreso, la cotidianeidad , el tedio de lo conocido; aquí, tu sonrisa redonda, abarcando el mundo... allá, las esferas inquietas de las horas; en esta, tu ciudad... mi rumbo olvidado, mi verdadero yo, mi destino inexistente...
quisiera volver un segundo el tiempo. no para volver, sino para traer: traer conmigo estas jornadas hendidas, rasgaduras y experiencias del ser; traer conmigo tu mirar, como de campo y precordillera, como de fuego y serenidad; traer conmigo todos los recuerdos y la ruina que será... traer conmigo una sola cosa: