Hoy cerró el 2º Encuentro de Escritores en el Penal de Las Flores, en nuestra ciudad de Santa Fe, Argentina. Fue el primero al que he asistido, pero de ninguna manera será el último.
¿Cómo hablar del mismo, sin caer en alabanzas superficiales al esfuerzo, ni en sitios comunes? Difícil. Todo el mundo dice lo mismo: "qué mérito los muchachos por tratar de hacer arte en un ambiente tan frío", "los internos son personas también, con nuestros mismos deseos y necesidades", "la sociedad los ignora, los manda allí en penitencia y se olvida de ellos", etc., etc., etc. En fin. todas ellas son verdades, trilladas, pero verdades al fin, y muy meritorias por cierto, pero lo que quiero es aportar algo nuevo, algo mío...
Pues bien, dos cosas entonces.
La primera tendrá que ver con lo humano: realmente uno no se da cuenta de que mientras vive su pequeña vida, otros 7.000.000.000 de humanos están haciendo lo propio con la suya, y no son los más quienes la viven parecido a uno, sino apenas un puñado de ellos. Las días son infinitamente diferentes para cada viviente. Aunque "por dentro" se parezcan en muchos casos, o apenas contemos unas varias tipologías dominantes, "por fuera" la variedad es infinita. Pues bien, hoy me choqué con esta curiosa realidad una vez más. Mientras a modo de cierre, memorandum, conclusión o fijación, escribo esto al calor de una estufa, en casa, rodeado de perros y libros, allá, mis nuevos compañeros de ruta intentan conciliar el sueño en sus celdas tranquilas.
Mis días y noches me toman donde quiero que me tomen y muchas veces, si soy afortunado, entre quienes quiero que me tomen; mientras que los días y noches de mis nuevos amigos los encuentran siempre en el mismo lugar: La Cárcel (los eufemismos muchas veces "esconden" más de lo que "suavizan", por lo que procuro evitarlos). Es en esta incomprensible diferencia (apenas comprendida por quienes la viven, es decir, por quienes perdieron su libertad física alguna vez), que nuestros caminos divergen. Sólo se vuelven a encontrar en la Literatura, o sea, en el Interior de cada uno de nosotros. Allí, somos hermanos.
Como bien se ha dado en llamar, el Encuentro de Escritores fue precisamente eso: un intercambio entre escritores, algunos de ellos, circunstancialmente privados de su libertad, otros, yo entre ellos, derrochando libertad, malgastándola desvergonzadamente la mayor parte del tiempo.
Escritores dentro, escritores fuera, escritores al fin. Todos somos uno en nuestro encarar el alma. Todos estamos solos. Todos nos tenemos a nosotros mismos y a nuestras palabras omnipotentes. Sinceramente, en la pasión y la actitud, en los intereses y la búsqueda, hoy encontré más hermanos dentro de Las Flores, que muchas veces afuera, en la gran ciudad...
La Literatura, hoy mostró lo mejor de sí a quienes estuvimos atentos y pudimos asistir al Encuentro. Celebro por ello.
La segunda cuestión, algo más técnica y profesional (no porque yo lo sea, o sí, sino porque se trata de una tecnología y un quehacer, al fin y al cabo, en el sentido puro del término): El Encuentro de hoy me ha servido para descubrir algo más, muy felizmente, me ha servido para destruir un mito que albergué dentro de mí por mucho tiempo: ha hecho que yo cambiara mi postura ante los Talleres Literarios, de nihilistamente negativa a rotundamente positiva.
Me explico: antes de hoy, yo pensaba que nadie era nadie para decirnos si un poema estaba mal, o si un poema estaba bien. Nadie podía decirnos si debíamos cambiar una palabra elegida por nosotros, por otra que "sonara más lindo". Pensaba que la poesía gusta o no gusta, y ahí termina la cuestión. Pero hoy, aunque las primeras partes de las tres oraciones se mantienen, las conclusiones son distintas: Es verdad, si el Arte es Expresión, Introspección, Perspectiva, entonces, lo que hacemos se vuelve irrefutable... pero ¿y qué si no tenemos las herramientas para hacerlo? Dicho mal y pronto: ¿Cómo escribe poesía un analfabeto? Pues bien, esa instancia permanecía velada a mi entendimiento. Desde hoy, no. Puesto que cuando alguien necesita expresarse y no puede hacerlo, es muy probable que ni siquiera se dé cuenta de lo mucho que necesita de la literatura. Es la misma escasez de herramientas la que nos hace escasos de intentos y, por ende, de soluciones. La catarsis necesita un conducto. La expresión necesita de una forma. ¿Qué es el contenido sin las palabras que lo transmitan? Muchas veces, Violencia. Y es en este punto exacto, en donde la literatura llega al rescate, de la mano del autoconocimiento.
Tal vez, los talleres huelguen cuando tenemos las herramientas, muchas son las razones que así me lo muestran, pero de ninguna manera se hacen dispensables si carecemos de ellas. De hecho, son la mejor manera (sino la única real) manera de introducir la pasión de la literatura en la sangre de quienes están alejados del Planeta Lenguaje.
Muchas vivencias por hoy, este cuerpito se despide.
"Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos" George Bernard Shaw
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viernes, 6 de agosto de 2010
sábado, 23 de agosto de 2008
"La Mejor Música del Mundo"
Hace poco, cenando entre amigos en la casa de un escritor conocido, éste nos explica:
- ¡¿Que si me gustaría vivir en Brasil?! ¿Cómo no habría de gustarme vivir en el pueblo que tiene la mejor música del mundo?"...
Pasó. No dije nada. Parte por la admiración que me despertaba su persona, parte por el placer de ir conociéndolo, atento y en silencio absorbente, a medida que barajaba sus palabras sobre la mesa de su sala, y parte, también, porque de buenas a primeras, suelo ser bastante crédulo y acrítico.
Pero la segunda vez que lo vi, aprovechando el clima cálido de una velada "bailable" (también en su casa), lo interpelé capciosamente cuando sonaba algo de música italiana de los setenta:
- Enrique, ¿No te parece un buen momento para poner la "mejor música del mundo"?...
Cuando, para mi sorpresa me responde:
- ¿Te parece que está el ambiente para un Johann Sebastian Bach? ...tal vez más tarde..."
- Síiiii, totaaaaaaaalmente - no me quedo atrás, obviamente... y lanzo mi hoy irrisoria, ayer bizarra, estocada:- ¡Pero la otra noche hablaste de la música brasilera como la mejor música del mundo! Y precisamente eso quería puntualizar: ¡¿Cómo alguien en su sano juicio puede decir que el tango, la bossa o el flamenco son las mejores músicas del mundo?! ¡Imposible! - Y ambos reímos de manera espontánea y cómplice.
Claro, mi bello interlocutor era escritor... ¿qué más podía esperar, que un diálogo rebosante de dinamismos descontextualizados, ¡...delicioso discurso a la deriva subvertido tan sólo por la estética fonética o la armonía semántica?!
Claro está que existe la mejor música del mundo, pero no lo son ni Miles, ni Vinicius... tampoco lo son Piazzolla o Camarón... ni siquiera Bach... Arriesgarla implica energía desperdiciada, esfuerzo infructuoso... o una sonrisa... aunque más no sea por esto último, lo intentaré:
La Mejor Música del Mundo, querido lector... sos vos.
- ¡¿Que si me gustaría vivir en Brasil?! ¿Cómo no habría de gustarme vivir en el pueblo que tiene la mejor música del mundo?"...
Pasó. No dije nada. Parte por la admiración que me despertaba su persona, parte por el placer de ir conociéndolo, atento y en silencio absorbente, a medida que barajaba sus palabras sobre la mesa de su sala, y parte, también, porque de buenas a primeras, suelo ser bastante crédulo y acrítico.
Pero la segunda vez que lo vi, aprovechando el clima cálido de una velada "bailable" (también en su casa), lo interpelé capciosamente cuando sonaba algo de música italiana de los setenta:
- Enrique, ¿No te parece un buen momento para poner la "mejor música del mundo"?...
Cuando, para mi sorpresa me responde:
- ¿Te parece que está el ambiente para un Johann Sebastian Bach? ...tal vez más tarde..."
- Síiiii, totaaaaaaaalmente - no me quedo atrás, obviamente... y lanzo mi hoy irrisoria, ayer bizarra, estocada:- ¡Pero la otra noche hablaste de la música brasilera como la mejor música del mundo! Y precisamente eso quería puntualizar: ¡¿Cómo alguien en su sano juicio puede decir que el tango, la bossa o el flamenco son las mejores músicas del mundo?! ¡Imposible! - Y ambos reímos de manera espontánea y cómplice.
Claro, mi bello interlocutor era escritor... ¿qué más podía esperar, que un diálogo rebosante de dinamismos descontextualizados, ¡...delicioso discurso a la deriva subvertido tan sólo por la estética fonética o la armonía semántica?!
Claro está que existe la mejor música del mundo, pero no lo son ni Miles, ni Vinicius... tampoco lo son Piazzolla o Camarón... ni siquiera Bach... Arriesgarla implica energía desperdiciada, esfuerzo infructuoso... o una sonrisa... aunque más no sea por esto último, lo intentaré:
La Mejor Música del Mundo, querido lector... sos vos.
jueves, 10 de julio de 2008
¡Eso es lo que tenía Borges!
Jorge Luis Borges no contaba cosas... no ponía a disposición del lector un relato. No. Él se entregaba en cuerpo y mente al lenguaje...
Al escribir sus mejores obras, lo que transmite, en efecto, es despojo de sí mismo en favor de las Palabras. Libera de sí lo humano para poner sus servicios a disposición de las Letras. Altruismo puro.
Los escritores comunes, comunachos, comonzuelos, (¡nosotros, bah!), contamos historias... él, el mejor escritor que jamás he leído (aunque no sea el que más me guste...), y otros monstruos como Neruda (éste sí lo es) o Baudelaire, se inclinan ante las Letras. Por eso, J. L. B. jamás pudo escribir una novela: Porque ellas requieren más planeamiento, estructuras más rígidas, que un cuento o que un poema...
Cuando Jorge Luis Borges escribe, todos sus conocimientos, recursos, y capacidades cognitivas se convierten en apenas algo más que un tubo a través del cual se corporiza el Lenguaje y nos enseña de lo que es capaz cuando es libre.
Leyendo este tipo de Literatura (sí, con mayúscula), es que Barthes pudo haber postulado su "Muerte del Autor"... No nos acerquemos más de lo que la prudencia aconseja a la magia, o a los misticismos pero, a decir verdad, comparto bastante (ahora "de grande") esta tesis que antes me parecía sencillamente ridícula. Y sólo después de haber leído y ensayado un entendimiento de esos autores.
Cuando el Lenguaje pasa al frente el autor muere. Muere, pero no como artista, sino como relator... como Sujeto. Y renace mucho más incorpóreo, intangible, mucho más hermanado y armonioso respecto de su Contexto y de su Historia.
El Ser Humano puede escribir todo lo que quiera, concretizar todo lo que desee... pero nunca Crea: No hace más que sintetizar y fisionar, Inventa (ya sea arte o ciencia, como dice Deleuze) ...pero no puede atinar a esbozar otra cosa que no pertenezca al mundo de la permutación y la combinatoria...
La Literatura pura es sólo eso y TODO ESO: Literatura Pura. Jorge Luis Borges ha muerto. Sus líneas, maravilloso legado, nunca han merecido más adecuadamente el mote de:
Al escribir sus mejores obras, lo que transmite, en efecto, es despojo de sí mismo en favor de las Palabras. Libera de sí lo humano para poner sus servicios a disposición de las Letras. Altruismo puro.
Los escritores comunes, comunachos, comonzuelos, (¡nosotros, bah!), contamos historias... él, el mejor escritor que jamás he leído (aunque no sea el que más me guste...), y otros monstruos como Neruda (éste sí lo es) o Baudelaire, se inclinan ante las Letras. Por eso, J. L. B. jamás pudo escribir una novela: Porque ellas requieren más planeamiento, estructuras más rígidas, que un cuento o que un poema...
Cuando Jorge Luis Borges escribe, todos sus conocimientos, recursos, y capacidades cognitivas se convierten en apenas algo más que un tubo a través del cual se corporiza el Lenguaje y nos enseña de lo que es capaz cuando es libre.
Leyendo este tipo de Literatura (sí, con mayúscula), es que Barthes pudo haber postulado su "Muerte del Autor"... No nos acerquemos más de lo que la prudencia aconseja a la magia, o a los misticismos pero, a decir verdad, comparto bastante (ahora "de grande") esta tesis que antes me parecía sencillamente ridícula. Y sólo después de haber leído y ensayado un entendimiento de esos autores.
Cuando el Lenguaje pasa al frente el autor muere. Muere, pero no como artista, sino como relator... como Sujeto. Y renace mucho más incorpóreo, intangible, mucho más hermanado y armonioso respecto de su Contexto y de su Historia.
El Ser Humano puede escribir todo lo que quiera, concretizar todo lo que desee... pero nunca Crea: No hace más que sintetizar y fisionar, Inventa (ya sea arte o ciencia, como dice Deleuze) ...pero no puede atinar a esbozar otra cosa que no pertenezca al mundo de la permutación y la combinatoria...
La Literatura pura es sólo eso y TODO ESO: Literatura Pura. Jorge Luis Borges ha muerto. Sus líneas, maravilloso legado, nunca han merecido más adecuadamente el mote de:
INHUMANAS.
sábado, 20 de octubre de 2007
Apuntes técnicos para una literatura consciente
Como primer renglón, primera frase, escribe nuestro apreciado Ernesto Sábato en su libro La Resistencia:
"Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Este es uno de esos días."
No destaco estas líneas por el contenido, sino por su literaturidad...:
a) El empuje es hermoso: la fuerza que le da la última oración al texto precedente, y a todo el libro!! Podría haber escrito, por ejemplo: 'Hoy siento que las posibilidades de una vida más humana están a nuestro alcance' ...pero no lo hizo. Es igual a la parte inicial de los 100 poemas de amor... de Neruda: (como dijo no recuerdo quién...) "No es lo mismo escribir: 'Esta noche puedo escribir los versos más tristes', que: 'Puedo escribir los versos más tristes esta noche'. Es como que, aunque en teoría dicen lo mismo, en realidad, lo dicen de otra manera, y al hacerlo, lograran en verdad transmitir además otra cosa.
b) La casi explícita herramienta funadamental, y su uso: El primer párrafo (por no extremar: LA PRIMERA ORACIÓN..., como de hecho sucede ejemplificadoramente en La Invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares: "Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro: el verano se adelantó"!) a modo de presentación. Como - acaso desafortunadamente - sucede en la vida fuera de los textos, es la primerísima impresión - propiamente dicha, pues antes, sólo la tapa y el eventual prólogo - la que cuenta, y a esto lo sabe muy bien, también, Gabriel García Márquez: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, Aureliano Buendía había de recordar aquella remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo".
Neruda (en un rotundo e inapelable primer lugar), Sábato, Bioy Casares, García Márquez..., todos ellos, maestros de la escritura, por algo aplican tan a pies juntillas este recurso, no es verdad?
Qué estamos esperando???!!!!
d
"Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Este es uno de esos días."
No destaco estas líneas por el contenido, sino por su literaturidad...:
a) El empuje es hermoso: la fuerza que le da la última oración al texto precedente, y a todo el libro!! Podría haber escrito, por ejemplo: 'Hoy siento que las posibilidades de una vida más humana están a nuestro alcance' ...pero no lo hizo. Es igual a la parte inicial de los 100 poemas de amor... de Neruda: (como dijo no recuerdo quién...) "No es lo mismo escribir: 'Esta noche puedo escribir los versos más tristes', que: 'Puedo escribir los versos más tristes esta noche'. Es como que, aunque en teoría dicen lo mismo, en realidad, lo dicen de otra manera, y al hacerlo, lograran en verdad transmitir además otra cosa.
b) La casi explícita herramienta funadamental, y su uso: El primer párrafo (por no extremar: LA PRIMERA ORACIÓN..., como de hecho sucede ejemplificadoramente en La Invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares: "Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro: el verano se adelantó"!) a modo de presentación. Como - acaso desafortunadamente - sucede en la vida fuera de los textos, es la primerísima impresión - propiamente dicha, pues antes, sólo la tapa y el eventual prólogo - la que cuenta, y a esto lo sabe muy bien, también, Gabriel García Márquez: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, Aureliano Buendía había de recordar aquella remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo".
Neruda (en un rotundo e inapelable primer lugar), Sábato, Bioy Casares, García Márquez..., todos ellos, maestros de la escritura, por algo aplican tan a pies juntillas este recurso, no es verdad?
Qué estamos esperando???!!!!
d
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